viernes, 4 de septiembre de 2009

Etapa 3 (continuación)

Ayer dejé a medias el relato de la etapa cumbre porque el sueño me venció. Continuo en el punto donde lo dejé que era bajando el Puerto del Palo.

La bajada era impresionante: Piedras sueltas, escalones de roca, tierra resbaladiza, etc. Cada metro que descendia era un pequeño desafío. Paré en un par de ocasiones y pensé en cambiar a la carretera pero mi instinto de btt hizo que siguiera bajando por camino.

Tanto obstáculo con 9 kg en las alforjas no podía traer nada bueno y de repente empecé a escuchar como las alforjas golpeaban más de lo habitual. Paré y comprobé con resignación que uno de los tornillo que las unen al cuadro cerca del eje había partido como sí lo hubieran cortado con una sierra. Tenía tornillo de repuesto pero el problema era quitar el trozo que había quedado en el agujero. Lo único que podía hacer era poner un par de bridas para sujetar, salir a la carretera y buscar ayuda.

Salí a la carretera a la altura de Montefurado y me encontré con un obrero de la forestal en todo terreno. El hombre me intentó ayudar con toda sí mejor intención pero lo único que consiguió fue estropear la rosca del tornillo con lo que ya no salía ni para adelante ni para atrás. Continué por carretera hasta el siguiente pueblo (Bercudero o algo así) y pregunté por un taller mecánico. El más cercano estaba a 20km en Grandas. No tenía más remedio que ir así que cogí carretera lo antes posible. Fueron 20 km curiosos ya que consistieron en 14 de continua bajada hasta el embalse de Grandas y luego 6 de continua subida hasta el núcleo urbano. Al menos las vistas a la presa merecían la pena.

En Grandas pregunté por el albergue y por el taller. El albergue estaba al lado del ayuntamiento. Es el peor albergue que vi nunca pero no tenía tiempo a pensar. Deje las cosas y fui al único taller del pueblo. Allí tuvo la mala suerte de toparme con una de esas personas con nula amabilidad y ante mi petición de ayuda para sacar un tornillo se limitó a decirme que no tenía tiempo y que le dejara seguir trabajando.

Resignado y haciéndome a ld idea de tener que continuar todo el viaje por carretera se me ocurrió contar lo sucedido en el bar que había enfrente del ayuntamiento. Allí me dirigieron a una ferretería cercana. Google y aquí sí ríe encontré a Luisin, el dueño de la tienda que me sacó del apuro con facilidad. Desde este blog le doy mil gracias.

Con lo más importante resuelto tocaba el tomé del alojamiento. Cuando llegó Jose (el continuó por monte) opinó como yo que aquello era un zulo y que allí no podríamos descansar así que cogimos una habitación en una pensión cercana llamada A Reigada. No fue barata pero el albergue no era una alternativa.

Mañana toca el último puerto de montaña de importancia. Lo haremos en compañía de un andaluz que hace el camino aún alforjas porque su padre le acompaña en coche con el equipaje.

Así se presenta un día duro donde tendré por un lado el increíble fondo físico de José y por el otro a algún que va sin peso en la bici.

Aún así mi mayor preocupación es el tema mecánico. La rueda de atrás vuelve a tener holgura y el tornillo que de momento no partió no me da ninguna confianza. Pero bueno, la aventura, el sufrimiento y la superación forman parte de la esencia del camino así que sólo me resta decir... Ultreia ét suseia

3 comentarios:

Luigi dijo...

Esa es la esencia del camino la superacion y en algunos casos resignacion ante ciertos acontecimientos pero lo importante es q Siempre hay un Luisin amable en la vida q te puede ayudar jejeej
"piano piano se va lontano" espero q a santiago ;-).Animo y a tomar unos culines.

Emilio dijo...

Estoy de acuerdo en que esto es el camino. Cuantas más dificultades se superen más satisfacciones se tienen y después el encontrarte con una persona amable y solidaria compensa a diez con mal rollo.

Aunque no escribamos todos los días siempre esperamos tu crónica.

Un saludo de todo el Riazor

Esther dijo...

Muchos ánimos corazón para superar la etapa dura de hoy. Ojalá las alforjas y los tornillos no te den más problemas. Yo en tu lugar ya estaría negociando con el padre de chico andaluz para que me llevase las alforjas, aunque no fuese lo políticamente correcto.

¡Ánimo!